miércoles, 16 de mayo de 2018

Gala 'Música y Poesía' para celebrar diez años de educación democrática en la Escuela de Ciudadanos

La relación entre la música y la poesía es tan estrecha que se remonta a sus propios orígenes, a las palabras de la tribu que en la primera literatura oral se mezclaban con los ritmos y los sonidos de la comunidad. Así ha sido siempre, a lo largo de la historia de la literatura, y así ha sido también en épocas recientes en que la música ha servido de educación literaria y sentimental de poetas y artistas. Poetas como Luis García Montero, que volvió a Manzanares el pasado domingo 13 de mayo para hablar de esta relación indisoluble en la Gala Música y Poesía, con que se celebró el X Aniversario de la Escuela de Ciudadanos.

La gala supuso el broche para esta décima temporada en que la Escuela de Ciudadanos ha ofrecido a los habitantes de Manzanares y su comarca conferencias y disertaciones del más alto nivel, por donde han pasado periodistas, escritores, políticos, cantantes, jueces y personalidades de especial relevancia en la historia reciente de nuestro país, con el objetivo común de crear un espacio de reflexión, de educación, de comunicación, de ideas compartidas: de ciudadanía democrática, en definitiva. En esta ocasión el acto se celebró en el Gran Teatro de Manzanares, ante 700 personas que llenaron prácticamente todas las localidades del recinto, y que pudieron disfrutar de la alocución del profesor y poeta García Montero y de un concierto íntimo de quien tantos poemas ha versionado y convertido en música, el cantante y compositor canario Pedro Guerra. 


El acto, elegante y distendido, que fue presentado por el periodista Juanjo Díaz-Portales, comenzó con un vídeo en el que se repasaban algunas de las versiones de poemas musicados más conocidas, en las voces de Serrat, Miguel Ríos, Ana Belén, Paco Ibáñez o Leonard Cohen, y con imágenes y portadas de discos que aunaron la poesía y la música. Se recordó a continuación a todos los profesores que han contribuido con su presencia y sus palabras a que la Escuela de Ciudadanos creciera y significara durante los últimos diez años. Desde 2008 han sido 65 personalidades las que han pasado por la Escuela, en sus diferentes espacios: la Biblioteca Municipal, el Castillo de Pilas Bonas y la Casa de Cultura. Todos ellos fueron apareciendo por la pantalla, incluyendo a varios que ya no están con nosotros: Enrique Sierra, María Antonia Iglesias, Manuel Marín y Forges, para los que hubo un recuerdo emocionado.

Si hay un referente moderno que integre la música y la poesía, ése es el cantante norteamericano Bob Dylan, premio Nobel de Literatura 2016. El poeta albaceteño Matías Miguel Clemente recitó una traducción al castellano de su célebre canción Blowin’ in the Wind, acompañado por la violonchelista Cristina Olmedilla, y también interpretaron con brillantez uno de los grandes poemas de la literatura española del siglo XX, Retrato, de Antonio Machado, que en su día fue musicado porSerrat y Alberto Cortez.




A continuación llegó la gran lección literaria y cívica: el poeta granadinoLuis García Montero se dirigió al público de Manzanares como el granprofesor de Literatura que es, y en un tono pausado, emotivo, siempre didáctico, habló de la necesaria relación entre la poesía y la música. “Hermandad de la poesía y la canción”, en sus palabras, que existe desde los orígenes más remotos, desde las primeras narraciones de la literatura oral al calor de una hoguera, a través de las cuales se perpetuaba el diálogo generacional. Un hilo que no debería romperse, a pesar de que, según el poeta, actualmente “la mercantilización del tiempo está evitando el diálogo entre generaciones”.

La música popular ha venido a lo largo de la historia al rescate de la poesía cuando el lenguaje poético se encerraba en sí mismo: “Cuando la poesía nos aleja de la palabras de la tribu y el género empieza a oler a cerrado, el mejor remedio que han tenido siempre los poetas ha sidoabrir las ventanas para que entre en la casa la canción, que trae el rumor de la calle”. Así ocurrió en la Edad Media, en el Barroco, en el Romanticismo, y de ahí la importancia de los cantautores en su diálogo con la poesía, según García Montero, “para intentar hablar como se escribe y escribir como se habla”. Recordó también el poeta granadino quiénes fueron de niño sus primeros referentes entre la poesía y la música: Paco Ibáñez, con su primer disco con poemas de Góngora y García Lorca, y Joan Manuel Serrat cantando a Antonio Machado, a quien tuvo la suerte de escuchar a los diez años en clase, y que fue poco después el primer disco que compró: “En nuestro país, durante mucho tiempo, la poesía y la canción fueron parte de nuestra educación sentimental”.



Para Luis García Montero, es necesario que la poesía esté con los pies en la tierra, que viva en la calle, y una de las grandes tareas de la poesía es configurar la educación sentimental: “Si no conseguimostransformar nuestra intimidad, no vamos nunca a conseguir defender sueños justos en el espacio de lo público”. Ante la inmediatez de las respuestas que no exigen reflexión, el autor de Habitaciones separadas reivindicó la relación entre la búsqueda del lenguaje preciso y el pensamiento crítico: “Cuando renunciamos a nuestras ilusiones colectivas, basta con un “me gusta” o con un “ok”, pero cuando tenemos ilusiones colectivas, necesitamos mantener un idioma, un lenguaje que nos permita comprender a los demás y que nos permita dar explicaciones a los demás”.

También leyó algunos de sus poemas que han sido hechos canciones, y explicó anécdotas sobre el proceso de adaptación de sus versos: Señor de la noche, que cantó Serrat, Aunque tú no lo sepas, versionado por Quique González y que cantó Enrique Urquijo, su adaptación de El durmiente del valle, de Rimbaud, para Pedro Guerra, y Nube negra, la letra que hizo para que su amigo Joaquín Sabina volviera a la canción.




La segunda parte de la gala, después de que Miguel Matías Clementey Cristina Olmedilla interpretaran el soneto de Sabina Palabras para Pedro, dedicado a Pedro Guerra, fue la actuación del músico tinerfeño. En 2003 Pedro Guerra publicó el disco La palabra en el aire, en el que versionó poemas de Ángel González, que colaboró con él e intervino en el disco y también en algunos conciertos. Diez años después de la muerte del poeta asturiano, Pedro Guerra ha reeditado el disco y comenzado una gira que servirá como homenaje.

En un tono cercano, casi íntimo, a la guitarra, Pedro Guerra deleitó al público de Manzanares con canciones de este disco y otros clásicos de su repertorio, recordando al tiempo vivencias junto a Ángel González y otros poetas a los que versionó. Recordó que para él la poesía y las letras de las canciones son géneros distintos. Además de su larga trayectoria como músico y compositor, Pedro Guerra también es poeta, pues publicó en 2016 su libro Hurgando en la caja negra, muchos años después de que el propio Ángel González, después de leer sus intentos de poemas, le recomendara: “Pedro, esto hay que trabajarlo más”, según contó entre risas el artista. (La portada, el diseño y la maquetación del libro Hurgando en la caja negra es obra casualmente de una manzanareña, Cristina Reina).

Donde pongo la vida pongo el fuego, Tango de madrugada, Vals del atardecer, hicieron las delicias del público junto a la interpretación de Sin puntos ni comas, de Sabina o El durmiente del valle, en la versión de García Montero, que no dudó en subirse de nuevo al escenario cuando fue requerido por Pedro Guerra, para recordar aquellos conciertos en que el cantante estuvo acompañado de Ángel González. Después de su clásico Contamíname, que fue coreado por el público, el cantante despidió el concierto con uno de los poemas de amor más conmovedores de González: Me basta así.



Entre el público que aplaudió con insistencia la actuación de Pedro Guerra y el desarrollo de la gala estuvieron presentes algunos responsables políticos: el presidente de la Diputación de Ciudad Real, José Manuel Caballero; el alcalde de Manzanares, Julián Nieva, así como varios concejales y representantes de todos los partidos políticos locales excepto uno; el senador Nemesio de Lara; el ex diputado nacional Cayo Lara; e igualmente otras personalidades como el doctor y profesor Miguel Lorente, que fue profesor de la Escuela de Ciudadanos; o el pintor granadino Juan Vida, ilustrador de muchos libros de García Montero; y representantes de los patrocinadores, Fundación Unicaja y Cadena Ser.

En esta gala hubo también un momento necesario, aunque inesperado por él mismo: Luis García Montero, en nombre de los alumnos y colaboradores de la Escuela de Ciudadanos, entregó una placa de reconocimiento a Román Orozco, director, fundador y alma máter de esta escuela de educación democrática. Gracias a él, y al constanteapoyo de los vecinos de Manzanares y su comarca, han sido posibles los primeros diez años de la Escuela de Ciudadanos, los primeros diez años de este gran espacio compartido de ideas, literatura, música, democracia, ciudadanía.

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